Parrilla barbacoa argentina a carbón con tapa 100x55 Las parrillas modelo barbacoa argentina están pensadas para quienes buscan una parrilla...
[Leer más…]Fábrica de parrillas
Fabricación propia, materiales sólidos y diseño enfocado en rendimiento. Parrillas hechas para durar y cocinar mejor.
WhatsApp Chat 2324-514102
Hola Tengo una pregunta sobre su producto!
Donde estamos
En Mercedes buenos aires calle 102 numero 3116
10% pago en efectivo.
Con tarjeta a trajes de Mercado pago
Más de 20 años fabricando parrillas
Diseñamos, fabricamos y comercializamos parrillas para uso familiar y profesional. Nuestra experiencia nace del trabajo real con el fuego y el acero, enfocada en cómo se cocina de verdad, no en soluciones genéricas.
Contamos con más de 30 modelos en stock: parrillas de camping, móviles, chulengos, a gas, portátiles, asadores criollos y desarrollos a medida. Fabricamos en Mercedes (Buenos Aires) y ofrecemos equipos pensados para durar, rendir mejor y adaptarse a cada uso.
Cocción pareja, mejor control del fuego y mayor retención de calor. Pensados para uso real, sin vueltas.






Con tapa, módulos desmontables y base refractaria. Equipos pensados para durar y rendir mejor.
Diseño funcional, materiales sólidos y modelos listos para usar. Sumá accesorios y armá tu equipo completo.



Parrillas móviles a carbón y gas
Modelos rodantes, chulengos y hornos. Equipos sólidos, funcionales y listos para usar.
Herraje enlozado con criquet
Sistema para amurar con guías y regulación precisa. Emparrillado angular en V en hierro enlozado.
Precios de los productos
Mas modelos de parrillas y accesorios
Descubrí los productos más buscados que no te podes perder en Parrillas y Accesorios ✓ Con Envío Gratis y Rápido ❤
Cómo elegir una parrilla a carbón
Preguntas frecuentes
¿La historia y evolución de nuestra parrilla tambor (o chulengo).?
La historia y evolución de nuestra parrilla tambor (chulengo) La parrilla tambor, conocida popularmente como chulengo, surge como una respuesta práctica a una necesidad concreta: cocinar al aire libre en zonas donde el viento y el clima dificultan el uso de una parrilla abierta tradicional. En especial en el sur del país, este formato permitió seguir haciendo asados incluso en condiciones adversas. Los primeros modelos se fabricaban a partir de tambores metálicos de 200 litros, cortados longitudinalmente. En su interior se incorporaba un peine fijo de hierro redondo apoyado sobre la base, mientras que el ingreso de carbón se resolvía mediante una abertura frontal o lateral. La tapa, unida al cuerpo mediante bisagras, permitía abrir y cerrar la parrilla durante la cocción. Si bien este diseño cumplía su función, con el uso cotidiano apareció una limitación clara: en condiciones de viento, la tapa podía cerrarse de forma brusca, generando situaciones incómodas e incluso riesgos para quien estaba asando. A partir de esa observación nos planteamos una pregunta simple pero clave: ¿qué se puede mejorar del modelo original sin perder su esencia? La respuesta no vino de un escritorio, sino del intercambio directo con nuestros clientes. Escuchamos sus experiencias, analizamos los usos reales y, sobre esa base, desarrollamos el modelo que fabricamos actualmente. El primer cambio fue reemplazar la tapa abatible por una tapa corrediza. Esta modificación elimina el riesgo de cierres accidentales y facilita el manejo de la parrilla, especialmente en espacios reducidos. Incorporamos ladrillos refractarios colocados de manera segura, pensados para resistir el uso intensivo y permanecer firmes tanto durante la cocción como en el traslado. Si bien son reemplazables, su fijación evita movimientos indeseados. Sumamos un brasero lateral desmontable, con base de ladrillos refractarios, que permite encender las brasas de forma más cómoda y controlada. Su diseño facilita el desmontaje y el guardado sin ocupar espacio innecesario, ya sea en un garaje, baulera, patio o balcón. También incorporamos una tabla lateral desmontable para el corte de la carne, diseñada para guardarse dentro de la propia parrilla junto con el brasero, manteniendo todo integrado en un solo equipo. En cuanto a la movilidad, el diseño contempla dos ruedas en una de sus patas, mientras que las otras dos permanecen fijas. Esta combinación permite trasladar la parrilla con facilidad sin comprometer la estabilidad durante el uso, evitando desplazamientos involuntarios. Nuestra parrilla tambor está pensada como un equilibrio entre funcionalidad, seguridad y durabilidad, priorizando soluciones prácticas basadas en el uso real y no en modificaciones decorativas. Agradecemos a quienes, con sus comentarios y experiencias, forman parte de la evolución constante de nuestros productos.
¿Cuál es la altura adecuada para una parrilla de asado.?
¿Cuál es la altura adecuada para una parrilla de asado? La altura de la parrilla no es un número fijo ni una regla universal. Es una relación entre el fuego, el tipo de corte y el control que se quiere tener sobre la cocción. Una parrilla bien diseñada permite adaptar esa distancia en función del calor disponible y del resultado buscado. En términos prácticos, la parrilla debe ubicarse lo suficientemente cerca de las brasas como para cocinar de forma eficiente, pero no tan baja como para quemar la carne antes de que alcance una temperatura interna adecuada. En la experiencia cotidiana de la parrilla tradicional, una distancia aproximada de 10 a 12 centímetros entre la parrilla y las brasas suele ofrecer un buen equilibrio para la mayoría de los cortes. A esa altura, el calor es intenso pero controlable, lo que permite sellar la carne y continuar la cocción sin agresividad excesiva. Cuando la distancia supera ampliamente ese rango, la cocción tiende a volverse lenta y desigual, obligando a prolongar los tiempos y aumentando la pérdida de jugos. Por el contrario, una parrilla demasiado baja expone la carne a un calor excesivo, generando quemados superficiales antes de que el interior esté correctamente cocido. Por este motivo, más importante que fijar una altura exacta es contar con un sistema que permita regular la distancia al fuego o manejar la intensidad de las brasas. El control del calor, más que el número de centímetros, es lo que define un buen asado. Una parrilla bien pensada no impone una única forma de cocinar, sino que acompaña al asador en las distintas etapas del fuego y de la cocción.
¿Qué carne es adecuada para el asado a la parrilla.?
¿Qué carne es adecuada para el asado a la parrilla? No existe una única “mejor carne” para el asado, sino cortes que funcionan mejor según el tipo de fuego, el tiempo disponible y el resultado buscado. En la parrilla a carbón, los cortes que combinan hueso, grasa y músculo suelen responder mejor a una cocción lenta y controlada. Más que elegir por nombre, conviene entender cómo se comporta cada corte frente al calor. Cortes tradicionales para parrilla a carbón Asado de tira Es uno de los cortes más representativos de la parrilla argentina. El hueso y la grasa cumplen un rol clave: transmiten calor de forma gradual y aportan sabor durante la cocción. Funciona mejor con brasas parejas y tiempo suficiente para que la grasa se funda sin apurar el proceso. Vacío Es un corte fibroso que requiere paciencia. Bien cocinado, ofrece una textura firme pero jugosa y un sabor intenso. La clave está en mantener un calor medio y constante, evitando fuego agresivo que endurezca las fibras. Tapa de asado / tapa de nalga Cortes con una buena proporción de carne y grasa superficial. Se adaptan bien a cocciones prolongadas y responden mejor cuando el calor se administra de forma progresiva. Bife ancho o bife angosto Son cortes más tiernos, ideales para quienes buscan una cocción más directa. Funcionan bien con brasas vivas, pero requieren atención para no pasarse de punto. Nota: cortes como el lomo, si bien son tiernos, no suelen ser los más representativos del asado tradicional, ya que su bajo contenido graso los vuelve más sensibles al fuego de parrilla. Cómo tratar la carne en la parrilla Temperatura inicial No es necesario “templar” la carne durante largos períodos. Lo importante es no llevarla helada directamente al fuego. Un breve reposo fuera de la heladera es suficiente para evitar contrastes extremos. Sellado y cocción En la parrilla a carbón, el sellado no es un paso aislado, sino parte del proceso. La carne se va dorando de forma natural a medida que recibe calor. Apurar el sellado con fuego fuerte suele provocar quemados superficiales sin una correcta cocción interna. Tiempo y fuego La parrilla no se maneja con minutos exactos. Cada corte, cada fuego y cada parrilla son distintos. El objetivo es lograr una cocción pareja, controlando la intensidad de las brasas y la altura de la parrilla. Descanso Una vez retirada del fuego, la carne necesita unos minutos de reposo. Esto permite que los jugos se redistribuyan y que el corte se asiente antes de ser servido. Sazonado En la parrilla argentina, la sal cumple una función central. Aplicada en el momento adecuado, realza el sabor natural de la carne sin taparlo. El uso de condimentos adicionales queda a gusto del asador, pero no es indispensable para un buen resultado. En resumen Elegir bien la carne para el asado no es seguir una lista cerrada, sino entender cómo responde cada corte al fuego, al tiempo y a la técnica. Una buena parrilla y un manejo correcto de las brasas hacen tanto por el asado como el corte elegido.
¿Para qué sirve un brasero en una parrilla.?
¿Para qué sirve un brasero en una parrilla? El brasero no es una parrilla en sí, ni un simple recipiente para carbón. Su función principal es generar brasas de manera controlada, separando el proceso de encendido del proceso de cocción. En una parrilla bien utilizada, el fuego directo no se hace debajo de la carne. Primero se enciende el carbón en el brasero, se deja que queme correctamente y recién cuando se transforma en brasas estables se traslada a la parrilla. De esta forma se evita el humo sucio, las llamas irregulares y los sabores indeseados. Función del brasero en el asado Un brasero permite: Encender el carbón de forma segura y progresiva Controlar la cantidad de brasas según el momento de la cocción Mantener una fuente de calor constante durante todo el asado Evitar llamaradas que quemen la carne Trabajar con brasas limpias y parejas En lugar de apurar el fuego debajo de la parrilla, el brasero permite administrar el calor, agregando brasas a medida que se necesitan. Brasero y control del fuego El control del fuego es uno de los aspectos más importantes del asado. Un brasero bien ubicado facilita ese control, ya que permite: Ajustar la intensidad del calor sin mover la carne Mantener una cocción uniforme en cortes grandes Trabajar con distintos niveles de temperatura durante el mismo asado Por eso, el brasero no acelera el proceso, sino que lo vuelve más predecible y estable. Brasero integrado o separado En muchas parrillas modernas, el brasero forma parte del diseño general. En otros casos, se utiliza como un elemento independiente. En ambos escenarios, su objetivo es el mismo: ordenar el fuego. Un brasero bien diseñado ocupa poco espacio, es fácil de encender y permite retirar o agregar brasas sin interrumpir la cocción. En síntesis El brasero no está pensado para cocinar directamente, sino para crear las condiciones correctas de calor. Es una herramienta clave para quienes buscan un asado parejo, sin sobresaltos y con mayor control sobre el fuego.
¿Por qué la tapa cerrada es parte del proceso y no solo un detalle.?
¿Por qué la tapa cerrada es parte del proceso y no solo un detalle? Cerrar la tapa transforma la parrilla en un sistema mixto: calor directo + convección. Eso permite que cortes grandes se cocinen de forma uniforme, mantengan humedad y alcancen temperatura interna sin necesidad de fuego agresivo. No se trata de apurar la cocción, sino de hacerla más estable.


















